Perseverancia: ¿la asignatura pendiente?
Perseverancia: ¿la asignatura pendiente?
En la era de la inmediatez digital y las respuestas al alcance de un clic, el ámbito educativo enfrenta una transformación silenciosa pero profunda. Los datos internacionales recientes advierten sobre una tendencia preocupante: una disminución generalizada en la capacidad de los estudiantes para sostener la concentración, mantener la curiosidad y perseverar ante problemas académicos complejos.
La problemática global: menos curiosidad, menor atención y desplome de la perseverancia
Los informes del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) de la OCDE revelan un cambio significativo en las actitudes y comportamientos del alumnado a escala mundial.
La caída en la curiosidad y la constancia
De acuerdo con los reportes de PISA, entre 2022 y 2025 se registró una caída progresiva en la proporción de estudiantes que muestran curiosidad académica en la mayoría de los sistemas educativos. La disminución más drástica se refleja en el porcentaje de alumnos que afirman que "aprender cosas nuevas no es aburrido", con caídas registradas en 60 países y economías.
PISA define la perseverancia como "una expresión conductual del impulso por aprender y un indicador de resiliencia, entendida aquí no como un rasgo individual excepcional, sino como la capacidad de mantener el esfuerzo y el compromiso cuando el aprendizaje se vuelve más exigente". Sin embargo, los datos reflejan un deterioro de esta conducta:
- En promedio, en los países de la OCDE, solo el 61% de los estudiantes afirma terminar lo que empieza.
- Únicamente el 60% aplica un esfuerzo adicional cuando el trabajo académico se torna difícil.
- Tan solo el 52% concluye sus tareas cuando estas se vuelven aburridas o monótonas.
Abandono de los procesos de nivel superior y la "lectura apresurada"
Este declive en las actitudes se traduce de forma directa en el rendimiento cognitivo, especialmente en la comprensión lectora y las matemáticas. PISA destaca que el deterioro se concentra en tareas que implican "procesos de nivel superior, como evaluar y reflexionar, que requieren leer atentamente, recordar e integrar múltiples datos, a veces procedentes de varias fuentes". El informe advierte textualmente que el descenso refleja "la capacidad o disposición del alumnado para mantener una atención concentrada en tareas de lectura exigentes".
Además, la evaluación (realizada en formato digital) pone de manifiesto dos fenómenos críticos:
- Auge de los "lectores apresurados": La proporción de lectores precisos y fluidos cayó un 6%, mientras que los alumnos que responden de forma veloz e incorrecta ("lectores apresurados") subieron 5 puntos porcentuales, alcanzando el 12% del total en la OCDE.
- Fatiga cognitiva durante la prueba: El desempeño empeora drásticamente en los tramos finales del examen, lo que evidencia que la atención, la confianza y la tolerancia a la frustración se agotan a medida que transcurren los minutos.
Estrategias y evidencia científica para fomentar la perseverancia y la resiliencia escolar
Para revertir esta tendencia y enseñar a los estudiantes a abordar problemas complejos sin rendirse, la psicología del desarrollo y la neurociencia cognitiva proponen intervenciones orientadas a valorar el proceso de aprendizaje por encima del resultado inmediato.
Estrategias de resiliencia cognitiva
- Redefinir el reconocimiento (Mentalidad de Crecimiento)
- Andamiaje y gestión de problemas (Dividir en micromisiones)
- Entornos de reto seguro (Juegos de estrategia y autorregulación)
Cambiar la forma de dar reconocimiento (mentalidad de crecimiento)
El principio fundamental consiste en premiar el camino recorrido y la perseverancia, promoviendo lo que se conoce como tolerancia a la frustración o mentalidad de crecimiento (growth mindset). Para ello se proponen medidas como las siguientes.
- Elogiar el proceso en lugar de la habilidad innata: Frases como "Me gusta cómo probaste diferentes alternativas para resolver el problema" en lugar de "Eres muy inteligente".
- Normalizar el error: Mostrar que la equivocación no es un fallo definitivo, sino un paso natural del aprendizaje.
- El poder del "todavía": Transformar la afirmación "No puedo hacer esto" en "No puedo hacer esto todavía", desplazando la percepción de una limitación estática a un proceso en construcción.
Fundamentación científica:
Estas pautas derivan de las investigaciones de la Dra. Carol Dweck (Universidad de Stanford). En su estudio publicado en PubMed (Mueller & Dweck, 1998), demostró experimentalmente que los niños elogiados por su "inteligencia" evitan retos difíciles por temor a no cumplir con la etiqueta, mientras que los alabados por su "esfuerzo y proceso" desarrollan una mentalidad de crecimiento, asumen los errores como aprendizaje y exhiben mayor tenacidad ante tareas complejas. Este enfoque es respaldado institucionalmente por centros como la Stanford Bing Nursery School y Landmark Outreach.
Enseñar herramientas de gestión de problemas y autorregulación
Frente a metas voluminosas o abstractas, el cerebro infantil y juvenil suele experimentar saturación y optar por el abandono.
- Andamiaje o Scaffolding (Micromisiones): Enseñar al estudiante a fragmentar un proyecto amplio (como redactar un ensayo o resolver una ecuación compleja) en metas diarias pequeñas y manejables.
- Pensamiento lateral mediante preguntas guía: Evitar dar la solución de inmediato; en su lugar, formular preguntas como "¿Qué otro enfoque podríamos intentar?" o "¿En qué punto cambió el resultado?".
- Gestión de la frustración física y pausas activas: Enseñar a reconocer los signos de saturación corporal o mental y permitir breves descansos de 5 minutos para respirar y recuperar la calma antes de reanudar el esfuerzo.
Fundamentación científica:
La iniciativa Making Caring Common de la Harvard Graduate School of Education resalta que guiar a los alumnos para dividir metas grandes en pasos "masticables" incrementa sustancialmente el compromiso. Por su parte, la Asociación Americana de Psicología (APA), en su Guía de Resiliencia para Padres y Profesores, señala que avanzar paso a paso y compartir los propios errores de los adultos son conductas decisivas para fortalecer la resiliencia. Herramientas pedagógicas como los mapas visuales de progreso, difundidas por Edutopia, evitan la sobrecarga cognitiva.
Crear entornos de reto seguro y ejercitar las funciones ejecutivas
La resiliencia ante la dificultad no es una cualidad innata, sino una capacidad biológica que se ejercita a nivel cerebral mediante la maduración de la corteza prefrontal.
- Juegos de mesa y simuladores de estrategia: El ajedrez, los juegos de planeación y los videojuegos de acertijos obligan al estudiante a planificar, sufrir reveses, perder turnos y reajustar su estrategia en un entorno seguro y divertido.
- Proyectos alineados con sus intereses: La disposición al esfuerzo sostenido aumenta significativamente cuando el reto se conecta con temas que apasionan al alumno (programación, música, ciencia).
Fundamentación científica:
El Centro para el Desarrollo del Niño de la Universidad de Harvard (Center on the Developing Child) sostiene en su Guía sobre Funciones Ejecutivas que el autocontrol, el control de impulsos y la flexibilidad mental "no son innatas; se siembran mediante entornos seguros y se entrenan activamente a través de la práctica repetida, la disciplina constante y actividades lúdicas". Adicionalmente, investigaciones de Harvard Health Publishing advierten que "salvar" de manera sistemática a los niños de sus pequeños obstáculos cotidianos les priva de la oportunidad de ejercitar la tolerancia a la frustración.
Conclusión
El declive global en la atención y la perseverancia no debe interpretarse como un callejón sin salida, sino como un llamado a transformar nuestras prácticas educativas. Cuando los docentes y las familias sustituyen la exigencia de resultados inmediatos por la enseñanza de estrategias de andamiaje, el elogio al esfuerzo y la normalización del error, los estudiantes descubren que la complejidad no es una barrera insuperable, sino el terreno donde realmente ocurre el aprendizaje.
Referencias
American Psychological Association. (s. f.). Building Student Resilience. https://www.apa.org/education-career/k12/resources/building-student-resilience
Bing Nursery School. (2007). Carol Dweck: Praising intelligence costs children's self-esteem and motivation. Stanford Bing Nursery School News. https://bingschool.stanford.edu/news/carol-dweck-praising-intelligence-costs-childrens-self-esteem-and-motivation
Braaten, E. (9 de septiembre de 2024). Executive function essentials: Identifying and boosting motivation in students. Landmark Outreach. https://www.landmarkoutreach.org/blog-post/executive-function-boosting-motivation-in-students/
Center on the Developing Child at Harvard University. (2017). Three Principles to Improve Outcomes for Children and Families. https://developingchild.harvard.edu/resources/report/three-principles-to-improve-outcomes-for-children-and-families/
Mueller, C. M., & Dweck, C. S. (1998). Praise for intelligence can undermine children's motivation and performance. Journal of Personality and Social Psychology, 75(1), 33–52. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28221091/
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). PISA 2025 results (Volume I): Student attitudes towards learning. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2025-results-volume-i_73451bc5-en/full-report/student-attitudes-towards-learning_a3cc05a7.html#chapter-d1e55379-6cbb34d023